El futuro de los residuos en Gipuzkoa

La enésima ocurrencia de Bildu en materia de gestión de residuos es el futuro vertedero de Zestoa. Una apuesta irresponsable, carente de presupuesto, sin planificación alguna ni previsión de cumplimiento de la estricta legislación ambiental vigente, en una ubicación prácticamente urbana y a escasos metros del cauce del río Urola. En suma, una apuesta cara en costes energéticos, ambientales y económicos que ni el medio ambiente ni la ciudadanía de Gipuzkoa tenemos por qué asumir. Bildu sigue sin explicarnos cómo piensa cumplir con la Directiva europea de residuos, con la Ley 3/1998 General de Medio Ambiente de Euskadi y con la Ley estatal 21/2013, de evaluación ambiental.

La llegada de Bildu al Gobierno Foral, junto a su visión parcial y partidista sobre los residuos ha supuesto un sistemático ejercicio de irresponsabilidad para decantarse por navegar en la ausencia de gestión y la obstrucción institucional a los acuerdos alcanzados con anterioridad, incluida la planificación urbanística de la planta de valorización energética en Zubieta (Donostia). La razón es bien sencilla; fundamentalmente, por que el denominado “puerta a puerta” es un simple sistema de recogida de las basuras, no un sistema de gestión de las mismas. Sigue siendo imprescindible garantizar un sistema de cierre y valorización energética (incineradora) como el previsto en la planificación vigente en Gipuzkoa. Exactamente el mismo sistema que se encuentra implantado en países de larga tradición ecológica como Alemania, Dinamarca o Suecia, entre otros, cuya tradición “verde” haría palidecer al más ecologista de la izquierda abertzale.

En esta materia, más bien parece que Bildu quiere hacer con las basuras lo mismo que algunos hicieron con el buque “Prestige”: “la basura, como el barco, cuanto más lejos mejor”. Un problema que estaba ambiental, económica y socialmente resuelto con la aprobación del Plan Integral de Gestión de Residuos Urbanos de Gipuzkoa ha vuelto a nuestras instituciones como un boomerang de la mano de Bildu y su irresponsabilidad.

Como demuestran los datos de la Unión Europea y de países punteros en reducción, reutilización y reciclaje de residuos como Alemania, Dinamarca y Suecia, la posibilidad quimérica de llegar al “Residuo 0” como pretende Bildu es, simplemente, algo imposible; sencillamente puesto que los residuos no se evaporan. En todo sistema de recogida y gestión hay un determinado porcentaje o fracción resto con la que hay que cerrar el ciclo de tratamiento. Y ese ciclo, en países como Alemania, Dinamarca o Suecia vuelve a llevarnos hacia soluciones de cierre y valorización material y energética.

En este sentido, la pretensión –o más bien imposición- de Bildu de derivar esa basura a otros territorios o al vertedero de Zestoa para quitarnos el problema de encima y dejárselo a otros es aberrante desde el punto de vista ecológico y supone costes ambientales, económicos y sociales que no son asumibles para Gipuzkoa. La reciente apuesta por la cantera de Osinbeltz en Zestoa para el vertedero de “balas” de residuos es una nueva irresponsabilidad. Sin planificación territorial y urbanística, se pretende abrir un nuevo vertedero de residuos sin estudio o informe técnico de ningún tipo.

En resumen, el sistema “puerta a puerta” no resuelve la cuestión de los residuos urbanos. La solución no es ni reabrir, ni crear nuevos vertederos, ni el transporte de residuos por carretera a otros lugares. La solución está escrita desde hacer años en la planificación de residuos de Gipuzkoa que Bildu no quiere aplicar: reducir la generación de residuos, seguir reciclando y reutilizando los residuos, y dar un cierre al ciclo restante en la planta de valorización energética de Zubieta.

Bildu no sólo carece de programa político o de proyectos estratégicos para Gipuzkoa, si no que sigue sin dar respuesta a un tema del día a día como el de los residuos urbanos que ya tenía y tiene solución con la planificación actualmente vigente.

 

 

 

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